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viernes, 13 de octubre de 2017

Sebastián Lerdo de Tejeda

 La presidencia de Sebastián Lerdo de tejada (1872-1876)



Como presidente constitucional restableció el Senado; propició una intervención estatal para promover el desarrollo con una orientación nacionalista, por lo que se negó a otorgar concesiones a los norteamericanos; continuó la desamortización de los bienes del clero, lo que provocó protestas y rebeliones cristeras; inicio la reorganización de la hacienda pública e inauguró el ferrocarril Veracruz-México. 

Además, elevó a rango constitucional las leyes de Reforma el 25 de septiembre de 1873. Decretó la supresión de la orden de las Hermanas de la Caridad y la expulsión de varios jesuitas por conspirar contra el gobierno, lo que originó levantamientos en Jalisco, Michoacán y el Estado de México. Por otra parte, reprimió las huelgas mineras y textileras promovidas por el Gran Círculo de Obreros de México. Se enfrentó a los intereses norteamericanos al negarse a concesionar la construcción de un ferrocarril México-Estados Unidos.[1]


Debido a las reformas establecidas durante su gobierno, muchos campesinos planearon levantamientos de armas. En 1873, Manuel Lozada “El tigre de Álica”, promulgó El Plan de Libertador de los Pueblos de la Sierra de Álica, en el cual se denunciaba la situación que vivían los indígenas y demandaba a las autoridades federales la restitución de las propiedades comunales.




[1] Carmona Dávila, Doralicia, Lerdo de Tejada Sebastián, en http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/LTS23.html

2 Fernández Fernández, Íñigo, Historia de México II, México, 2005, pp. 65-68.

Aspectos jurídicos de Sebastián Lerdo de Tejada

Rosas, Alejandro; Villalpando, José
Manuel. Los presidentes de México.
Planeta. México. 2001. pp.114
Sebastián Lerdo de Tejada fue presidente interino desde 18 de julio al 30 de noviembre de 1872 y presidente constitucional del 1ro de diciembre de 1872 hasta 1876.[1]
Lerdo de Tejada creo la ley denominada Ley Lerdo, cuando aún era ministro de hacienda, el 25 de junio de 1856, Su prestigio se debía principalmente a que nacionalizó los bienes del clero[2].
Dentro de la Ley Lerdo se encontraban varios artículos  de los cuales resaltaremos los siguientes:

Art. 1. Todas las fincas rústicas y urbanas que hoy tienen o administran como propietarios las corporaciones civiles o eclesiásticas de la República se adjudicaran en propiedad a los que los tienen arrendados, por el valor correspondiente a la renta que en realidad pagan, calculando como rédito al 6% anual.[3]

Art. 5. Tanto los urbanos como los rústicos que no están arrendados a la fecha de la publicación de esta Ley se adjudicaran al mejor postor, en almoneda que se celebrará ante la primera autoridad política del partido.[4]

Art. 25. Desde ahora en adelante, ninguna corporación civil o eclesiástica, cualquiera que sea su carácter, denominación, tendrá capacidad legal para adquirir en propiedad o administrar por sí bienes raíces, con la única excepción que expresa el artículo 8, respecto a los edificios destinados inmediata o directamente al servicio u objeto de la institución. [5]

Art. 26. En consecuencia, todas las sumas de numerarios que en lo sucesivo ingresen a los arcos de las corporaciones por redención de capitales, nuevas donaciones u otro título, podrán imponerlos sobre propiedades particulares e invertirlos cómo accionistas en empresas agrícolas, industriales o mercantiles, sin poder por esto adquirir para si, ni administrar ninguna propiedad raíz.[6]

Tras la muerte de Benito Juárez en 1872, Lerdo de Tejada continuo con la aplicación de la constitución de 1857, en donde se proponía la separación de la Iglesia con el Estado, por ejemplo la  Ley del matrimonio civil, en donde se implementa que las personas deben de cazarse ante un Juez, los cuales deben tener una cierta edad para poder casarse, así como la aplicación de la Ley Orgánica de registro Civil, en donde dice que un recién nacido debe ser registrado por un juez y con presencia de sus padres y de los testigos.

En cuanto a los Cementerio y los camposantos se secularizan y se alejan de la iglesia creándose para la República y de esa manera no solo los de religión católica tengan acceso a este, sino que también los que profetizan otra religión.  











[1] Rosas, Alejandro; Villalpando, José Manuel. Los presidentes de México. Planeta. México. 2001. pp.114.
[2] Roeder, Ralph, Juárez y su México. México. 1967
[3] Gobierno del Estado de Veracruz. La Constitución y la república. México. 1988
[4] Op Cit.
[5] Op Cit.
[6] Op. Cit.  




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