Creación de la
Diócesis de Tulancingo
De acuerdo con el Concilio Vaticano II. “La Diócesis
es la porción del pueblo de Dios que se confía al Obispo para ser apacentada
con la cooperación de su presbítero, de suerte que, adherido a su pastor y
reunida por el en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía,
constituya una Iglesia particular, en que se encuentra y opera verdaderamente
la Iglesia de cristo, que es una santa, católica y apostólica”.[1]
La erección canónica de la Diócesis de Tulancingo fue
en 1864, aunque la Bula pala In Universa
gregis[2] se estableció
desde 1962 por el sumo Pontífice Pio IX en donde se integraban los territorios
de: Huejutla, incluyendo la parte de Huejutla que pertenece al distrito de
Ozuluama; todo el distrito de Tulancingo, excepto las Parroquias de Pachuca, Tolcayuca,
Tezontepec y Tizayuca; se incluyen también los territorios de Tula, que
comprende las parroquias de Actopan, Yolotepec, Ixmiquilpan, Cardonal, La
Pechuga, Zimapán, Jacala y Pacula: la parte de Zacatlán, que comprende las
parroquias de Huauchinango, Tlaola, Chiconcuautla, pertenecientes a la Diócesis
de mexicana; incluyen también Chignahuapan, Aquixtla, Pahuatlán, Tlacuico,
Naopan, Jico, Jalpa y Pantepec que estaban en la Diócesis de Tlaxcala; y
finalmente la zona de Tuxpan, que comprenden las parroquias de Huayacocotla,
Texcatepec, Tlachichilco y Zontecomatlán, Llamatlán, Xochichilco, Ixhuatlán y
Chicontepec.
Dentro de esta misma Bula papal, se establece como
serán divididos los diezmos y quien será el
encargado de la nueva Diócesis de Tulancingo, que en este caso nombra a
Don Juan Bautista de Ormaechea.
Durante la erección de ésta Diócesis, se había creado
ya la Constitución de 1857, en donde se establecían artículos que separaban a
la Iglesia del Estado y por consiguiente la Iglesia comenzaba a tener menos control
sobre la población. Se dice que fue un proceso “largo y sangriento. Por la
victoria de los radicales en 1867, la Iglesia pierde toda su influencia
política en el gobierno y se ve oprimida en su necesaria acción educativa,
cultural y benéfica” [3]
Sin embargo, aun con la nueva Constitución de 1857, y
en lugar de que la Iglesia tuviera menos influencia en la población, fue todo
lo contrario ya que “hubo todo un amento considerable en el número de las
Diócesis mexicanas: Vicariato Apostólico de Baja California (1855); la Diócesis
de Tulancingo, Querétaro, Veracruz, Chilapa, Zamora, León y Zacatecas. Antes habían sido erigidas
las de San Luis Potosí (1854) y la de Tamaulipas (1861)”[4]
[1] PBRO: Bautista Salinas, Juan
V.Concilio Vaticano
II,-Decreto sobre el oficio pastoral de los obispos en la Iglesia, Christus
Dominus, en Juan V. 150 años de la Diócesis de Tulancingo
(1864-2014). 2014. México. pp.11
[2] PBRO: Bautista Salinas, Juan
V. 150 años de la Diócesis de Tulancingo
(1864-2014). 2014. México. pp.87
[3] Op Cit. pp.67
[4] Op Cit. pp.70.
Obispos durante
el Porfiriato.
Desde la creación de a Diócesis de Tulancingo, se han nombrado
a un Obispo para que sea el encargado de la evangelización de todo el
territorio que se le esta otorgando. Dichos Religiosos, “particularmente franciscanos
y agustinos, fueron los primeros evangelizadores que vinieron a nuestra región desde
el siglo XVI”[1].
De 1876 a 1911 es la duración en el poder mexicano, del
Gral. José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915), los Obispos encargados de
la Diócesis de Tulancingo fueron los siguientes:
Primero: IImo. Sr. Dr. D. Juan Bautista
Ormaechea y Ernáiz (1812-1884) fue Obispo de la Diócesis de Tulancingo de
1864-1884[2]
Nació en la ciudad de México, y se preparo ahí, hablaba
muy bien latín y su forma de trabajo le abría muchas puertas en donde se podía
desempañar. En 1962 el Papa Pio IX lo nombra Obispo de la Diócesis de
Tulancingo, pero toma el cargo hasta 1864.
Debido a los constantes choques políticos y sociales
en México, y con la restauración del Segundo Imperio con Maximiliano de
Habsburgo, fue desterrado y se tuvo que ir a Roma, pudiendo regresar hasta 1871[3]. Después
de eso se dedica a la evangelización de la Diócesis y falleció en 1884.
Segundo: IImo. Sr. Dr. D. Agustín de
Jesús Torres y Hernández (1818- ) fue Obispo el segundo Obispo de la Diócesis
de Tulancingo de 1885- 1889[4].
Nació en Alfajayucan, ingreso a la Institución en 1832
y el 1835 estudió filosofía y teología. Fue nombrado Obispo de la Diócesis de
Tulancingo y en Julio de 1885 ocupa el lugar que anteriormente había ocupado el
Obispo Ormaechea.
Se dice que le sí visito a todas las parroquias de
dicha Diócesis e incluso confesaba a las personas en Otomí.
Tercero: IImo. Sr. Dr. D. José Ma. Armas
y Rosales (1834-1898) Obispo de Tulancingo de 1891 a 1898[5].
Nació en Nochistlán, Zacatecas, ingreso al Seminario
de Guadalajara en 1850, durante muchos años sirio a la Diócesis de Zacatecas. En
junio de 1891 el santo Padre León XIII lo preconizó Obispo de Tulancingo, mismo
que ocupó un mes después.
Durante casi dos años, el cargo de obispado de la
Diócesis de Tulancingo estuvo desocupada, y fue hasta la llegaba del Obispo
Armas cuando se volvió a ocupar, dicho Obispo se encargo de la evangelización y
realizó importantes reformas materiales en la Catedral.
Finalmente muere el 14 de mayo de 1898 a consecuencia
de una neumonía doble”[6].
Cuarto: IImo. Sr. Dr. D. Maximiano
Reynoso y del Corral (1841- ) fue Obispo de la Diócesis de Tulancingo de 1899 a
1902[7].
Nació en Silao, Guanajuato, en agosto de 1841. El Obispo
Reynoso duró en la Diócesis solo dos años y medio, desde marzo de 1899 al 12 de
septiembre de 1901, debido a que renunció al cargo y se fue a León.
Quien lo propuso para Obispo de la Diócesis de Tulancingo
fue el Sr. Monseñor Dr. Don Nicolás Averardi y posteriormente el santo Padre
León XIII lo preconizó Obispo en noviembre de 1898.
Quinto: IImo. Sr. Dr. D. José Mora y del
Río (1854-1928) Obispo de la Diócesis de
Tulancingo de 1902 a 1907[8].
Nació en Pajacuarán, Michoacán, fue Obispo en tres
lugares: el primero fue en Tehuantepec de 1893 a 1901, el segundo en Tulancingo
de 1901 a 1907 y el terceroen León de 1907 a 1908. Finalmente Arzobispo de
México de 1908 hasta su muerte en 1928.
Durante su estancia en la Diócesis de Tulancingo, “recorrió
las parroquias, incluso las de las huasteca hidalguense”, además de convocar y
presidir dos congresos Agrícolas, “en 1903 reunió a los industriales para
convencerlos y exhortarlos al cumplimiento de la obligación a la par cristiana
y humana que sobre ellos pesa de tratar bien a los obreros y de retribuirles
justamente su trabajo”[9].
Sexto: IImo. Sr. Dr. D. José Juan de Jesús Herrera y
Piña (1865-) Obispo de la Diócesis de Tulancingo de 1907 a 1921[10]
Nació en Valle de Bravo, Estado de México, fue Obispo
de Tulancingo y después Arzobispo de Monterrey. Fue nombrado por el Papa Pio X.
Realizo visitas a las parroquias, en donde observó el “abandono
de algunos templos, jacales y casas en ruinas”, sin embrago debido a la
Revolución mexicana las visitas a los
diferentes parroquias se atrasaban.
Continuó con la iniciativa del Obispo anterior a favor
de los campesinos y obreros para la organización de los Congresos Agrícolas.
Durante la Revolución mexicana “muchos Obispos
tuvieron que salir del país por que literalmente fueron expulsados” [11].
Estos fueron los Obispos que estuvieron a cargo de la
Diócesis de Tulancingo, al mismo tiempo que Porfirio Díaz fue el presidente de
México, como pudimos observar dicha Diócesis se fundó como respuesta a la nueva
constitución de 1857, la cual proponía la separación de la Iglesia con el
Estado, por lo tanto se crearon nuevas Diócesis con la finalidad de vigilar más
de cerca a la población, pertenecientes a los territorios y continuar con la evangelización.
[1] PBRO: Bautista Salinas, Juan V. 150 años de la Diócesis de Tulancingo (1864-2014). 2014. México.
[2] Op. Cit. pp. 174.
[3] Op. Cit.186
[4] Op. Ctp. 192.
[5] Op. Cit. 203.
[6] Op. Cit. pp. 207.
[7] Op. Cit. pp. 210.
[8] Op. Cit. pp. 221
[9] Op, Cit. pp.233.
[10] Op. Cit. pp.246
[11] Op. Cit. pp. 263






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