La decadencia del porfiriato
El
éxito y el crecimiento material que devino de la presidencia del general Diaz,
había dado sus frutos, por primera vez, México en su historia alcanzo la
modernidad y el crecimiento económico que no había presenciado durante
prácticamente toda su historia hasta ese momento.
Para
finales del siglo XIX México había cambiado sustancialmente sus condiciones, la
industria, la infraestructura, la gobernabilidad y estructura política por fin
estaban en consolidación, sin embargo había una realidad lacerante que no podía
escapar de la vista de todos aquellos extranjeros o mexicanos que se alejaran
de los fastuosos monumentos y de las fiestas de los aristócratas regionales,
para ver que la marginación, la pobreza, la desnutrición y la opresión eran una
constante del régimen porfirista. El analfabetismo prevalecía en el país y
encima de ello las elites se erguían como propietarias absolutas de las
haciendas y tierras aprovechables en todo el país, es decir, el 75 por ciento
en manos de los hacendados y el resto estaba apenas entre las rancherías y
pueblos existentes.
Las condiciones laborales de la mayoría de los trabajadores entre el sector campesino y obrero eran similares, siempre teniendo que afrontar una enorme brecha salarial y con pocas condiciones de salubridad. Un caso muy concreto de la explotación laboral e injusticas fue en el caso de las haciendas henequeneras donde el trabajo era sumamente extenuante y los campesinos estaban arraigados prácticamente de por vida al trabajo en la hacienda que les proveía de deudas impagables para subsistir dentro de ellas.
Las condiciones laborales de la mayoría de los trabajadores entre el sector campesino y obrero eran similares, siempre teniendo que afrontar una enorme brecha salarial y con pocas condiciones de salubridad. Un caso muy concreto de la explotación laboral e injusticas fue en el caso de las haciendas henequeneras donde el trabajo era sumamente extenuante y los campesinos estaban arraigados prácticamente de por vida al trabajo en la hacienda que les proveía de deudas impagables para subsistir dentro de ellas.
Paradójicamente
hablando del éxito económico, el país dependía enormemente de la inversión
extranjera que a su vez poco aportaba a las arcas de la nación que simplemente
era de trato suave con el gobierno y con los trabajadores era sumamente
prepotente, la minería y las fábricas textiles por ejemplo habían impuesto para
comienzos del siglo XX jornadas laborales más complicadas, pues implicaban
jornadas de hasta 12 horas diarias y que encima se había prohibido la visita a
las familias los domingos, lo cual les tenía sujetos de manera más absoluta,
sin embargo las cosas no quedarían así y entre los años de 1906 a 1907 las
fábricas textiles establecidas en los estados de Puebla, Veracruz y Tlaxcala se
levantaron en paro laboral hasta que el presidente Porfirio Diaz mediara entre
las partes del conflicto, sin embargo las
peticiones laborales de los trabajadores fueron ignoradas dándole mayor
importancia a los dueños del capital, finalmente la postura de los obreros fue
negativa para volver al trabajo y contrario a lo propuesto por el gobierno y
las textilerías, el paro continuo y solo
fue detenido una vez que la afrenta laboral fue derrotada a sangre y fuego por
las fuerzas militares, la huelga de rio blanco y posteriormente en el ámbito
minero que tuvo lugar en cananea, también fue apaciguado por las fuerzas del
orden público.
Aquello solo quedo en claro una vez que el ejército habría intervenido para controlar y aplastar toda oposición en contra del dogma político del gobierno porfirista, el positivismo como visión clara que dependía del orden y el progreso no podía ni debía ser detenido por las nimiedades que se consideraban las exigencias de los trabajadores. Por otro lado, pero no sin alejarnos del tema de represión, igualmente durante la última etapa del porfiriato y en años anteriores, el gobierno de Diaz había confrontado y masacrado poblaciones enteras de indígenas yaquis y mayas que se sumaron a la masacre perpetrada en el estado de sonora en donde el poblado de Tomochic fue arrasado ante la negativa de estos de volver a la senda cívica que dictaba el gobierno porfiriano, y que ante esa osadía las fuerzas militares actuaron con singular crueldad al haber avanzado y masacrado a la población que no tenía otra esperanza más que resistir de la mano de su devoción religiosa a la que se habían inclinado totalmente.
Aquello solo quedo en claro una vez que el ejército habría intervenido para controlar y aplastar toda oposición en contra del dogma político del gobierno porfirista, el positivismo como visión clara que dependía del orden y el progreso no podía ni debía ser detenido por las nimiedades que se consideraban las exigencias de los trabajadores. Por otro lado, pero no sin alejarnos del tema de represión, igualmente durante la última etapa del porfiriato y en años anteriores, el gobierno de Diaz había confrontado y masacrado poblaciones enteras de indígenas yaquis y mayas que se sumaron a la masacre perpetrada en el estado de sonora en donde el poblado de Tomochic fue arrasado ante la negativa de estos de volver a la senda cívica que dictaba el gobierno porfiriano, y que ante esa osadía las fuerzas militares actuaron con singular crueldad al haber avanzado y masacrado a la población que no tenía otra esperanza más que resistir de la mano de su devoción religiosa a la que se habían inclinado totalmente.
Para
1908 Porfirio Diaz buscaba permanecer definitivamente en la historia del país y
se aproximaban los festejos del centenario de la independencia, fue en esta
época que Diaz decidió darle mayor apertura a la construcción y formación de
otros símbolos que fueran parte de un orgullo esplendoroso, pero no habría de
durar estos festejos, pues para entonces los ánimos de la sociedad mexicana
estaban cada vez más volcados en contra del anquilosado gobierno de Diaz y ante
esto, coincidió que por esos años el general concediera una entrevista al
periodista James Creelman , en la que afirmo que se convocarían a elecciones y
el daría un paso al costado para dar paso a un nuevo gobernante para México,
esto solo hizo suponer que quizás el envejecido general Diaz daría tregua y por
fin después de más de 30 años habría alternancia democrática. Para entonces los
clubes liberales que permanecían en la clandestinidad se levantaron y dieron
apertura a la iniciativa, creando un frente común para que un joven
profesionista y entusiasta, encabezara el movimiento de cambio para el país, su
nombre era Francisco I. Madero y sería el quien más tarde fortalecería su
movimiento al punto de que el viejo general Porfirio Diaz abandonara el país,
pasando al exilio en Europa del cual no volvería jamás.
Bibliografía
· STPS, Dos Huelgas Históricas: Cananea y Río Blanco,
http://www.conampros.gob.mx/historiasind_02.html. Consultado el 15
de noviembre de 2017.
· El siglo de
Durango, Tomóchic, historia de una
masacre, https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/237341.tomochic-historia-de-una-masacre.html. Consultado el 15 de noviembre de 2017.
· México
contemporáneo 1910-2000, CAUSAS DE LA
DECADENCIA DEL GOBIERNO DE PORFIRIO DIAZ, http://herodotopaco.blogspot.mx/2015/12/causas-de-la-decadencia-del-gobierno-de.html. Consultado el
15 de noviembre de 2017.
· Wordpress.com, La decadencia y la última reelección, https://porfiriato.wordpress.com/la-decadencia/. Consultado el 17 de noviembre de 2017.
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