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jueves, 16 de noviembre de 2017

Pachuca: Salud pública, comercio e industria y educación, siglo XIX

Pachuca: Salud pública, comercio e industria y educación, siglo XIX.

Salud pública:
Durante el gobierno de Manuel González se hizo hincapié en la urgencia de elaborar un código sanitario, pero fue hasta 1888 que se hizo un primer proyecto, y al año siguiente se pidieron facultades a la Cámara de Diputados para expedir un código sanitario que tuviera vigencia en el Distrito Federal. El ejecutivo promulgo el código en Julio de 1891 después los estados expidieran sus propios códigos sanitarios necesarios ante las enfermedades que asolaban a la población como consecuencia de la falta de higiene.   
En Hidalgo la atención de la salud pública dependía del ejecutivo local, quien se asesoró de la Sociedad Medica Francisco Montes de Oca para determinar las acciones sanitarias a seguir. Los médicos que vivían en Pachuca conscientes de la necesidad de mejorar la salud publica, se habían constituido en una sociedad que sesionaba semanalmente ben el teatro Bartolomé de Medina y que comenzó a cooperar con el gobierno, ejerciendo las funciones de consejo de salubridad.
Una de las acciones a nivel federal que tuvo pronto eficaz respuesta en Hidalgo, fue referente a la obligatoriedad de vacunar a los niños durante los primeros meses de vida, medida que fue vigilada por el consejo a través de inspectores que viajaban por el estado. El congreso local expidió la ley en mayo de 1894 que hizo la vacuna obligatoria y gratuita y reglamento su aplicación.
Entre las enfermedades que ocasionaba mayor mortalidad infantil estaban las del sistema respiratorio y las del digestivo. En 1903 la neumonía causo 83 muertes de cada cien; la diarrea y la enteritis eran los principales males del aparato digestivo. Por las causas de muerte se pueden entender que la alimentación y el abrigo eran insuficientes, además la ubicación de Pachuca con los fuertes vientos que la azotaban y el polvo que arrastraba, influía en los padecimientos respiratorios. En las zonas de clima caliente era también considerable el paludismo.
Al igual que el gobierno y los médicos, la iglesia se preocupó de las precarias condiciones de salud que existían en el país e hizo esfuerzos por mejorarlas, en algunos congresos se organizó de acuerdo a los postulados en materia social, propuso que se tuvieran mayor cuidado con el aseo de los niños, que se mejorara la asistencia médica, se fomentara la habitación higiénica y se luchara contra la viruela.

El comercio y la industria:
En la Reseña relativa del estado de Hidalgo, se dice que el movimiento comercial dentro del estado era raquítico, pero lo adelantos permitían vislumbrar un futuro mejor. No había capitales fuertes, exceptuando las tiendas de ropa, establecidas las mayorías de ellas en la ciudad de Pachuca y algunas en Tulancingo, casi todos en pertenecientes a comerciantes franceses o españoles que vendían sus mercancías traídas de la Ciudad de México a preciso exagerados. Abundaban las tierras de abarrotes habilitadas con pequeños capitales.
Buena parte de los artículos de primera necesidad eran consumidos en el mismo lugar donde se producían por lo tanto en lo que se necesitaba en las ciudades era llevado desde otras partes del país. En las ciudades y en los asentamientos mineros algunos comerciantes monopolizaban los productos que revendían.
Las grandes tiendas de Abarrotes en Pachuca eran La Cruz Verde, El Genio Mercantil, EL Lazo Mercantil, Maquivar y Cía., La Villa de Madrid, La Palanca, La Luz del Día y el Universo. En los distritos prevalencia las tiendas de abarrotes, y en muchos lugares los dueños de las tierras era también propietarios de las tiendas.
La industria era de tipo casero o familiar, más cercano al trabajo artesanal que al fabril; sin embrago la minería, la cementera y la textil se desarrollaron bien. Entre las primeras se encontraba la fabricación de mantas y telas de lana, alumbre, piloncillo, aguardiente, mezcal, tejas y ladrillos, por lo tanto para 1884 había dos fábricas de salitre una de alumbre, 39 de aguardiente, once de mezcal,  doscientas y tantas de piloncillo.
Sin duda una de las industrias más importantes fue la cementera La Cruz Azul fue instalada en 1881 en terrenos de la ex hacienda de Jasso, cerca de Tula, por el inglés Henry Gibson.

Educación:
Para el año de 1875 no era necesario ejercer coacción para que se educara a los niños, porque estos asistían voluntariamente a la escuela. Las escuelas estaban encomendadas a los municipios que se encargaban de mantener los edificios, pagar a los maestros y repartir los libros y útiles escolares necesarios para el aprendizaje.
Eran 406 escuelas municipales, había siete gratuitas sostenidas por el cura párroco de la capital, 66 particulares en las que se pagaba una pensión por la enseñanza, lo que daba para el estado un total de 479 escuelas primarias, de ellas 408 eran de niños y solamente 71 de niñas.
Había un solo colegio de educación secundaria y profesional sostenidos con fondos públicos, el Instituto Científico y Literario, contaba con 51 alumnos eran 35 internos y 16 externos. Durante nueve años la educación pública de Hidalgo estuvo reglamentada por la ley de instrucción pública del Estado de México, pero en Octubre de 1877 la legislatura local expidió la primera ley de este tipo quitando la anterior, conforme a la instrucción se dividió en tres clases: rudimental, primaria y secundaria.
El número de escuelas había crecido y según un censo escolar existía una por cada 900 habitantes, con la declaración de obligatoriedad la asistencia había aumentado, especialmente en los distritos de Pachuca, Tula y Tulancingo.


Lau Jaiven Ana coord. (1994) "México ante una nueva era" en Hidalgo una Historia compartida, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, pp. 184-200.


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