Pachuca: Salud pública, comercio e industria y educación, siglo XIX.
Salud pública:
Durante el gobierno de Manuel González se hizo hincapié
en la urgencia de elaborar un código sanitario, pero fue hasta 1888 que se hizo
un primer proyecto, y al año siguiente se pidieron facultades a la Cámara de
Diputados para expedir un código sanitario que tuviera vigencia en el Distrito
Federal. El ejecutivo promulgo el código en Julio de 1891 después los estados expidieran
sus propios códigos sanitarios necesarios ante las enfermedades que asolaban a
la población como consecuencia de la falta de higiene.
En Hidalgo la atención de la salud pública dependía
del ejecutivo local, quien se asesoró de la Sociedad Medica Francisco Montes de
Oca para determinar las acciones sanitarias a seguir. Los médicos que vivían en
Pachuca conscientes de la necesidad de mejorar la salud publica, se habían constituido
en una sociedad que sesionaba semanalmente ben el teatro Bartolomé de Medina y
que comenzó a cooperar con el gobierno, ejerciendo las funciones de consejo de
salubridad.
Una de las acciones a nivel federal que tuvo
pronto eficaz respuesta en Hidalgo, fue referente a la obligatoriedad de
vacunar a los niños durante los primeros meses de vida, medida que fue vigilada
por el consejo a través de inspectores que viajaban por el estado. El congreso
local expidió la ley en mayo de 1894 que hizo la vacuna obligatoria y gratuita
y reglamento su aplicación.
Entre las enfermedades que ocasionaba mayor
mortalidad infantil estaban las del sistema respiratorio y las del digestivo. En
1903 la neumonía causo 83 muertes de cada cien; la diarrea y la enteritis eran
los principales males del aparato digestivo. Por las causas de muerte se pueden
entender que la alimentación y el abrigo eran insuficientes, además la ubicación
de Pachuca con los fuertes vientos que la azotaban y el polvo que arrastraba, influía
en los padecimientos respiratorios. En las zonas de clima caliente era también considerable
el paludismo.
Al igual que el gobierno y los médicos, la
iglesia se preocupó de las precarias condiciones de salud que existían en el país
e hizo esfuerzos por mejorarlas, en algunos congresos se organizó de acuerdo a los
postulados en materia social, propuso que se tuvieran mayor cuidado con el aseo
de los niños, que se mejorara la asistencia médica, se fomentara la habitación higiénica
y se luchara contra la viruela.
El comercio y la industria:
En la Reseña
relativa del estado de Hidalgo, se dice que el movimiento comercial dentro
del estado era raquítico, pero lo adelantos permitían vislumbrar un futuro
mejor. No había capitales fuertes, exceptuando las tiendas de ropa,
establecidas las mayorías de ellas en la ciudad de Pachuca y algunas en
Tulancingo, casi todos en pertenecientes a comerciantes franceses o españoles
que vendían sus mercancías traídas de la Ciudad de México a preciso exagerados.
Abundaban las tierras de abarrotes habilitadas con pequeños capitales.
Buena parte de los artículos de primera
necesidad eran consumidos en el mismo lugar donde se producían por lo tanto en
lo que se necesitaba en las ciudades era llevado desde otras partes del país. En
las ciudades y en los asentamientos mineros algunos comerciantes monopolizaban
los productos que revendían.
Las grandes tiendas de Abarrotes en Pachuca eran
La Cruz Verde, El Genio Mercantil, EL Lazo Mercantil, Maquivar y Cía., La Villa
de Madrid, La Palanca, La Luz del Día y el Universo. En los distritos prevalencia
las tiendas de abarrotes, y en muchos lugares los dueños de las tierras era también
propietarios de las tiendas.
La industria era de tipo casero o familiar, más
cercano al trabajo artesanal que al fabril; sin embrago la minería, la
cementera y la textil se desarrollaron bien. Entre las primeras se encontraba
la fabricación de mantas y telas de lana, alumbre, piloncillo, aguardiente,
mezcal, tejas y ladrillos, por lo tanto para 1884 había dos fábricas de salitre
una de alumbre, 39 de aguardiente, once de mezcal, doscientas y tantas de piloncillo.
Sin duda una de las industrias más importantes
fue la cementera La Cruz Azul fue instalada en 1881 en terrenos de la ex hacienda
de Jasso, cerca de Tula, por el inglés Henry Gibson.
Educación:
Para el año de 1875 no era necesario ejercer coacción
para que se educara a los niños, porque estos asistían voluntariamente a la
escuela. Las escuelas estaban encomendadas a los municipios que se encargaban
de mantener los edificios, pagar a los maestros y repartir los libros y útiles escolares
necesarios para el aprendizaje.
Eran 406 escuelas municipales, había siete
gratuitas sostenidas por el cura párroco de la capital, 66 particulares en las
que se pagaba una pensión por la enseñanza, lo que daba para el estado un total
de 479 escuelas primarias, de ellas 408 eran de niños y solamente 71 de niñas.
Había un solo colegio de educación secundaria y
profesional sostenidos con fondos públicos, el Instituto Científico y Literario,
contaba con 51 alumnos eran 35 internos y 16 externos. Durante nueve años la educación
pública de Hidalgo estuvo reglamentada por la ley de instrucción pública del Estado
de México, pero en Octubre de 1877 la legislatura local expidió la primera ley
de este tipo quitando la anterior, conforme a la instrucción se dividió en tres
clases: rudimental, primaria y secundaria.
El número de escuelas había crecido y según un censo
escolar existía una por cada 900 habitantes, con la declaración de
obligatoriedad la asistencia había aumentado, especialmente en los distritos de
Pachuca, Tula y Tulancingo.
Lau Jaiven Ana coord. (1994) "México ante
una nueva era" en Hidalgo una Historia compartida, Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, pp. 184-200.
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